“Yo estaba ayudando a mi suegro, que está paralizado, a bañarse. Pero en cuanto le quité la camisa, me quedé paralizada: las palabras de mi esposo antes de irse de viaje resonaron en mi cabeza, y entendí por qué siempre temía que yo entrara en la habitación de su padre.”
Desde que mi suegro cayó enfermo, mi suegra se fue apagando, mi marido trabajaba en otra ciudad, y yo prácticamente cargué con todo: comida, medicinas, pañales, cambiarle la ropa, darle de comer en la boca.…









