La nueva empleada de la oficina fue objeto de burlas. Pero cuando llegó al banquete con su esposo, las compañeras se quedaron calladas.
Respirando hondo, como si reuniera fuerzas antes de lanzarse a una profundidad desconocida, Yulia Serguéievna cruzó el umbral del edificio de oficinas, como si entrara en un nuevo capítulo de su vida. La luz matinal…








